El Padre Nuestro

EL PADRE NUESTRO

Petición: 

 

  

 

Señor, ilumina mi mente para aumentar mi fe, enciende mi corazón para abrazarla, y mueve mi fe y voluntad para poder cumplir con aquello que me pides.

Fruto:
Aprender a hacer verdadera oración, para fundir mi voluntad con la de Cristo a través de la Fe.

Composición de Lugar
: El Padre Nuestro (Lc 11, 1-4 )

 

 

“Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos—

 

Jesús les dijo: –Cuando oren, digan:

 

Padre, Santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan que necesitamos; perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos ofende; y no nos dejes caer en tentación.”

 

q     Es la oración más bella, ya que fue el mismo Cristo quien nos la enseñó, y no sólo es la más bella, sino que es la oración más segura que puedo hacer, puesto que la hizo el Maestro de la oración,

o       Santa Teresita, decía:

§         “Cuando no puedo rezar comienzo muy despacito el Padre Nuestro y no puedo pasar de la primera frase”.

q     Es muy hermosa la escena. Los apóstoles se encuentran a Cristo en oración y “se les antoja”.

o       “Enséñanos a orar”.

§         Si Cristo me enseña esta oración, es que “funciona, y funciona bien”.

o       Uno ve a los grandes santos y dice ¿cómo le hacen? Uno ve a Jesús haciendo oración y es muy parecida.

o       Era su oración.

§         En la última cena, en Getsemaní,

·         “He santificado tu nombre…” “No se haga mi voluntad sino la tuya”

·         “Vigilad y orad para que no caigáis en tentación.”

·         “Bástele a cada día su propio afán”

·         “Perdónales porque no saben lo que hacen”…

o       Lo más profundo de su corazón me lo muestra en esta oración. No es un simple Maestro, es un maestro de vida, me está dando las claves de la vida. Son las mismas palabras que él utiliza para cumplir su misión. Son las palabras que nos deja de legado.

1. “Santificado sea tu nombre.”

o       Mostrar el rostro de Dios al hombre. Devolver los derechos a Dios en este mundo sin Él.

o       Santificar el nombre de Dios es hacer que otros al vernos encuentren a Dios, que descubran su amor.

§         Santificar tu nombre en mi corazón, es hacer santo lo que vivo, en mi familia, con mis amigos, en la escuela, en el trabajo, etc… Hacer sagrada mi propia historia (aún las tristezas como las alegrías), porque yo estoy como instrumento de Dios insertada en ella.

§         ¡Cuántas oportunidades de santificar tu nombre tengo en la vida! ¿Cuántas posibilidades de buenos testimonios? ¿Cuánta ayuda puedo dar a mis compañeros? ¿En qué ambiente podría yo compartir más de Dios? Mi vida debe ser una continua alabanza a Dios, debe devolverle a Dios la gloria que le pertenece. En mí otros le verán, le seguirán.

 

2. “Venga tu Reino”

o       Hacer crecer el Reino de Dios entre los hombres, hacer que todos los hombres alcancen la salvación.

o       Cuando hago lo que Dios me pide estoy salvando almas:

§         Señor, cuando cumplimos tu voluntad, estamos, a través de nuestro testimonio, oración y apostolado, acercando más almas a Ti.

§         ¿Cuántas almas pueden estar hoy necesitando mi fidelidad?

§         Jesús tu hiciste crecer el Reino de Dios también a los que nunca llegaste porque el Padre hizo fecunda tu entrega para toda la humanidad.

§         Hazme comprender la urgencia de llegar a las almas. Hazme comprender el valor de mi vida en la fidelidad y en el silencio, ahí donde sólo Tú y yo nos vemos. Cuenta con mi vida para hacer grande tu Iglesia, Señor aumenta mi fe.

 

3. “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

o       Jesús también actuó por la Fe y por el conocimiento del Padre, el conocimiento de su misión a través de la fe.

§         “He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado” (Jn.6, 38).

o       Y aunque Cristo es Dios, también es hombre, y por eso simtio lo que significaba querer hacer algo pero saber que lo correcto es otro.

o       Eso nos da mucha confianza y tranquilidad: saber que Cristo pasó por lo mismo que hoy nos toca a nosotros.

§         ¡Gracias por caminar tú primero para ser mi ejemplo! ¡Gracias por enseñarme a creer, en tener una fe ciega hacia el Padre!

§         Dime ¿qué tengo que poner en mi corazón a ejemplo del tuyo? ¡Que libre caminaste bajo la luz del plan de Dios para Ti! Hazme libre. Dame tu fe…

4. “Danos hoy nuestro pan de cada día.”

o       Hay algo que necesitamos todos para poder vivir y cumplir nuestra misión en la tierra, pan para el cuerpo y pan para el alma; ambos nos son necesarios para subsistir y progresar.

o       El pan para el alma es lo que necesito para convertirme en santo, es la sencillez.

§         Muchas veces pensamos que la voluntad de Dios es algo que va a costarnos, pero nos damos cuenta con más claridad que Dios solamente quieres nuestra felicidad, y ésta a veces nos costará más y otras veces menos.

§         Pero sé que tú vas a estar a mi lado y vas a darme cada día lo que necesite para acercarme a ti.

§         En las diferentes situaciones, me colocas la oportunidad cada día en la oración, en el apostolado, en la convivencia de equipo.

·         Señor, aumenta mi fe, para que pueda ver todo lo que nos pasa como venido de ti y aceptarlo gustosamente.

 

5.- “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden y no nos dejes caer en tentación. Líbranos del mal. Amén”.

o       Señor hazme entrar dentro de mí y hacer estas oraciones de corazón.

o       ¿De qué tengo que pedirte perdón? ¿Qué y a quién necesito acoger en mi corazón?

o       ¿En qué aspectos mi alma no quiere hacerse tuya?

o       ¿En qué puedo peligrar si no me dejo en tus manos?

o       “¡Líbrame de no darte todo lo que esperas que te dé!”.

 

© 2004-2008 Juan Carlos Aguirre Borchardt